lunes, 21 de noviembre de 2016

POR ELLA

POR ELLA

Lo llamé por su nombre
junto a la ventana
la puerta no estaba cerrada
Penetré despacito
acomodé su almohada
le tomé la mano
acaricié su frente
apoyé mi cabeza
sobre su pecho acicalado
No se percató
que allí yo estaba
solo soñaba
o estaba ausente
mientras balbuceaba
que ella se había ido
pero aún llenaba su mente
No veía, no escuchaba
simplemente soñaba
Entonces apronté
mis trapos y mis harapos
mi corazón, mis manos, mi todo
y regresé resignada
Nada lo haría cambiar
solo ella, la del vestido azul
si regresara
Volví a mi lugar justo
de donde partí apurada
aunque sabía
que nadie me esperaba
solo el silencio
y mi suave almohada
en la fría madrugada. 

Malania Nashki

domingo, 20 de noviembre de 2016

sábado, 19 de noviembre de 2016

HORIZONTE NARANJA

HORIZONTE NARANJA

Hendido el cierzo
tomó partida
elogiando su sendero
hacia el sur se fue en caída
los caminos fue nutriendo
y el sol se quedó mirando
como acompasando al viento
las nubes se matizaron
y el páramo fue encubierto
embellecido
tornasolado
por el calor, sonrojado
y a su merced los asnillos
se perdieron bajo el lumen
del horizonte naranja
reposado en blanca nube.


Malania Nashki

jueves, 17 de noviembre de 2016

NADA TRIVIAL

NADA TRIVIAL
Una aldaba
pende silenciosa
en una puerta de satín
una mano metalizada
quizá de vanadio  
bronce no irisado  
o tal vez zinc  
por manos modelada
sin indicios del artista
que plasmó en esa obra
el amor de su poetiza

Malania Nashki

lunes, 14 de noviembre de 2016

CÁLIDO SUEÑO

CÁLIDO SUEÑO
Si durmieras vida mía
en el barco de mis sueños
y pusieras tu sonrisa
en alas de benteveo
me amarraría a tus ansias
esas que ambos queremos
a llenarnos de placeres
de los que emanan en fuego
cuando el sol rompe la niebla
y al frío empuja a lo lejos.
Autora: Malania Nashki

domingo, 13 de noviembre de 2016

AZARES

AZARES

Su inmovilidad en la que había permanecido todo el tiempo desde que llegó, se acababa de romper. Allí, recostado primero contra el fondo de las nubes, está moviéndose como si en vez de andar se deslizara sigilosamente. Los jirones de nubes negras fueron desapareciendo lentamente. Parecía contar con una fatiga general. No llevaba alabardas ni arcabuces, prefirió convertir el lugar en un paraíso a pesar de la ausencia de su hurí. Decidido salió a navegar de bolina exhibiendo su elegancia y eficacia en su acometido. En medio del mar calmo y por determinación de los azares de la vida, pudo acabar de leer “Los Cuatro Vedas” 
Autora: Malania Nashki
Fotografía: Anónimo

viernes, 11 de noviembre de 2016

DOS LÍNEAS

Hoy solo soy
capaz de escribir
en líneas torcidas
esas que en retórica
llaman ironía
siguiendo las curvas
que ni el sol se anima
diseñando sueños
en tus rizos montesinos

hasta llegar a tu dulce río.