lunes, 4 de abril de 2016

17 DE MAYO

                                                                                                     Un día como cualquiera, en vaivén de tristeza y rutina, sin rumbo fijo comencé a recorrer las páginas de internet; cualquiera era válida, hasta llegar a una en la que, por algo que no sé por qué,  me detuve. Muchas fotos, algunas nítidas y reales, otras mentirosas y robadas de actores, otras sexis y sugerentes, algunas ridículas y sin sentido, otras de animales o de flores. Cada cual representaba la identidad de alguien que estaba detrás de la pantalla. Tras el recorrido de mi mirada, y tal vez por intuición, el índice pulsó sobre una imagen de perfil  poco común. Un cuerpo emplumado, en el que no podía distinguir  si era hembra o macho y si lo que  reflejaba, era el momento preciso en que una cámara captó un acto previo a la reproducción o de qué otra cosa se trataba. Mi curiosidad fue en aumento, recorrí cada renglón del perfil que no decía demasiado pero lo suficiente como para creer que era una persona no del todo libre y que deseaba encontrar una salida hacia un hilo de  dulzura y libertad. Virtualmente nos saludamos y de a poco fueron sucediéndose palabras en telegramas tan breves que a veces me causaba enojo el por qué no eran más extensos. Desencuentros fatales  entremezclados con  mínimas coincidencias se presentaron en el camino desde aquel diecisiete de mayo. Podría catalogarse como la inexistente  película en blanco y negro titulada “Acepciones y eludidos”.                                                                                        Una noche ventosa, como en relámpago irisado, me invadió la duda. Pensaba en él (me gustaba pensar en él), si era un trivial internauta, un solitario aranero, o quizá miembro de alguna secta religiosa o de algún foro judicial. Quién sabe qué misterio se ocultaba en ese hombre que, vestido elegantemente, esperaba mi llegada detrás de una mesa de bar. Su mirada fija y tranquila desvió mi intento  por saber algo más de él, mientras  tropezaba con su sonrisa que derretía mi corazón y mis dedos con los suyos en el intento de mostrar una identificación, que hasta el momento había sido un simple seudónimo. Salimos del bar luego de más de una hora de charla, caminamos cierta distancia y nos despedimos con un beso en la mejilla y apenas un roce de manos, lo que bastó para darme cuenta que en aquél hombre había algo que me atraía. Se sucedieron esporádicos encuentros de café y charla, casi siempre en el mismo sitio mientras la química iba sorteando dificultades para luego florecer al máximo. Y así fue.                                                                                               Va pasando el tiempo cada vez con más alegrías que tristezas, más coincidencias que desencuentros, y el amor  tomando curso. Días pasados, mientras viajaba por cuestiones de trabajo, su imagen se apoderaba de los interlineados del libro que es mi compañero de ruta. Vislumbraba las líneas de una nueva página y su imagen estaba allí con nuestras manos entrelazadas, abrazos tiernos y profundos de esos en que la fusión de cuerpo y alma va al unísono, y el deseo de tenerlo nuevamente junto a mí,  intensificándose día a día, por lo que en ese momento, la lectura quedó algo postergada. La iluminación del transporte público era escasa y preferí reposar observando cómo las últimas luces horizontales del día  brillaban cansadas, casi con desmayo, en el ambiente gris. Con acalorada alegría en mi rostro que era evidente y algún que otro  pasajero la detectara, bajé y caminé hasta mi casa más ufana que nunca.

sábado, 2 de abril de 2016

INESPERADO


Él estuvo a punto de subir al tren cuando recibió el alerta:
-no vengas si no quieres pasar un mal rato; la oscuridad ganó partida nuevamente y de las canillas lo único que emana es un rugido de  aire –dijo una voz a través del teléfono.
Sabía muy bien que los cortes de energía eléctrica en su casa lo tensionaban, sobre todo cuando necesitaba tomar una ducha tibia después de la lluviosa mañana. Empapado  hasta las narices, decidió cambiar el rumbo. Ir a su oficina no era recomendable, ya había terminado todo el trabajo de esa jornada. Recordó que cierto día  había recibido una invitación y esta vez la iba a aprovechar. Echó a andar bajo la llovizna y más empapado todavía, llegó al lugar que quería. El hall del edificio estaba desierto. Dudó un rato y luego pulsó el timbre.
 -¿Quién es? – la voz de la respuesta  era diferente.
-Soy yo –respondió dudoso si había tocado el timbre correcto.
-¿Está abierto? –escuchó, ya más tranquilo. 
-No, está cerrado -dijo él.
-Ya bajo –y colgó el aparato.
Cuando ella lo vio se sorprendió, no lo esperaba ni ese día ni a esa hora.
Ambos subieron al ascensor. Mientras se dirigían al departamento nacieron múltiples besos mojados y ambos los disfrutaron. Ella lo acariciaba tratando de escurrir el agua de su cara.
Una vez en el interior, lo ayudó a quitarse la ropa, lo acompañó a la ducha, le lavó la espalda y luego lo envolvió en una toalla, que  más que eso era una sábana. Mientras él se acomodaba en la cama, ella preparó un café humeante y se lo dio. Sentada en el borde, se agachó y le susurró al oído:

-Ya regreso, voy a servir otro café.
Una aureola violácea y brillante inundó la habitación. Había amanecido. Ella se despertó con el espantoso ruido del agua que caía del tanque que se había roto. 

miércoles, 30 de marzo de 2016

NATURALEZA

La naturaleza
teñida de azul o de rojo
de violeta o de fucsia
de amarillo o salmón
 siempre
exhibe su hermosura
aunque si lo ha creado múrice
no podrá aspirar
ser una afrodita
La humanidad
no nace perfecta
No todas son Afrodita
No todos son Hércules
La madre natura
siempre será
la bella natura.

martes, 15 de marzo de 2016

TUS BESOS

Húmedos, cálidos
brotes del alma
besos madrugados
temprana mañana
ojos adormilados
abren en la mente
un cielo poblado
de infinitas estrellas
bordado en tornasolado
todas muy bellas
en amapola o marfil
naranja o turquesa
perfume que arrulla
aroma de fresas


sábado, 12 de marzo de 2016

NOCHE

NOCHE
Que cubres
aldeas y estepas
Que vistes
elegancia y rudeza
Que desnudas 
filosofía de vida
y las dudas de la muerte
Que te  prestas
para mirar las estrellas
o la estilizada de cuarto menguante
Que inspiras
a escritores poetas
Que cobijas
a peregrinos
e inocentes criaturas
Que quitas
el sueño a  triunfadores
y angustiados pensadores
Que ocultas
a fantasmas y rufianes
Que callas
a mariposas y aves
Que duermes
tímidos murmullos
y ecos florecientes
Que te amigas
con blancas flores
que se abren para verte
junto a hojas de otoño
y musgos verdes
Que enlazas
sueños lejanos
Que unes
en abrazos tiernos
a enamorados viajeros
y amanecidos forasteros.
Noche, noche,

lecho de sueños

jueves, 10 de marzo de 2016

REPOSO DE AMOR





REPOSO DE AMOR
En tu viaje galáctico
no hay antípodas válidas
cuando imbricados
una piel trigueña
y otra blanca
en ascuas enmudecen
Reposando
en suaves nubes
y flores silvestres
entre aromas exclusivos
no hay glacial que perdure
Y aunque a glosar me invites
no hay semas
que lo vivido expresen
Y en final inevitable
la acucia se vuelve acedia
el guáramo perdura
y en amorosa espera
queda la acequia

de nuestra próxima aventura.

DÍA ESPECIAL


DÍA  ESPECIAL


Hoy, no, mejor ayer
me regalaste un paseo
Mientras navegabas
en una suave nube
yo te recorría entero
posada entre flores
rosas  violetas
amarillas y turquesas
Tibio, perfumado
en el monte de tus vellos
mis dedos jugaban
 La lluvia de tu cuerpo
destiló en mis adentros
con la savia de la vida
humedeció mi cuerpo
Después hubo silencio

gozar era el deseo