sábado, 1 de julio de 2017

TIEMPO CENIZO



Suspiraba de nostalgia 
pensando en lo que fue y en lo que es
cuando sus oídos debieron soportar  
el fragor cotidiano del mundo de la calle 
como zumbidos de flecos de papel de estaño. 
Hoy, hace un tiempo más cenizo que el oro 
y la pesadilla toma su curso
como si el mundo se estuviera resquebrajando 
a través de fugaces amaneceres  con arterias de vidrio.
Si pudiera alterar los tiempos del día…
La idea se le cruzó como ráfaga acuosa
y sus ojos se anegaron  de lágrimas
mientras pintaba con pinceles de albor
las voces de colores de las aves despintadas. 
                                                                    Malania

LANZADAS


Lentamente el atardecer 
comenzó a caerles encima 
con nubarrones de borrasca 
que hacia el borde del mundo iban.
Abajo, al ras del agua
alanceaban con fortaleza   
las crestas de las olas 
borrando las malezas.
Un barco desaparecía a lo lejos 
y con él, un corazón agrietado, 
ojos taciturnos y labios tristes 
de un insomne capitán desplomado.
Durante el viaje 
escuchaba canciones de lástima 
por sus poderes intactos abandonados
en aquellas llanuras inverosímiles 
de pastos que el calor había dorado. 
Dónde está la flor de la gloria?  
y el retoño del acantilado? 
Tal vez en un arco 
de laureles de triunfo  
o  en una copa de vino 
en su mano, intacta,
que aún no ha acabado.
                                          Malania

jueves, 29 de junio de 2017

EN UN DESPUÉS AUSENTE





Cuando los rayos del sol aun duermen 
tus caricias cálidas se hacen presentes 
tus besos me despiertan 
tus manos se deslizan 
y tus dedos hurgan 
como únicas herramientas 
en este juego travieso 
donde se confunden 
tu almíbar con aceites esenciales 
en un amanecer tardío 
que todavía no ha despertado 
en este día 
en que la tormenta exterior no existe 
y la lluvia de tus humedades 
estremecen mi cuerpo.
                                                   Malania

miércoles, 28 de junio de 2017

INVITACIÓN NATURAL


Música de trenes 
fugitivos de las albas, 
de truenos que hacían estragos, 
de diluvios teñidos de malva,  
dejaban desolación 
en un  corredor tenebroso 
entre hilos de telarañas.
Cuando despuntó nuevamente el sol 
se encendieron de rosa los almendros, 
violetas silvestres rodearon el prado 
y el amarillo de lapachos encolumnados 
se rodeó del respirar 
y del canto de estridentes pájaros 
dejando atrás 
el callejón de miserias de ácaros
inmerso en las perpetuas y tristes neblinas. 
El sol con sus poderes intactos 
hoy invita a visitar estos lugares 
incluyendo 
un silencioso paseo por el lago 
para gozar de la naturaleza 
con su perfecta y atractiva belleza.
                                               Malania

ELÍPTICO ECLIPSE


Un eclipse arrepentido se levantó contra el cielo 
cuando la granizada golpeó los vidrios del portezuelo 
con ventanas entreabiertas a la hora de la siesta 
desnivelando los quicios, sembrando el pánico 
haciéndolos sentir que estaban vivos 
rompiendo el silencio con estrépito trueno 
y con  el impulso de su obtuso aliento.
Ni un designio de su voluntad que apareciera impreso 
se veía en letras grandes con la gloria de otros tiempos 
y sin encontrar sosiego 
hasta los pájaros en las jaulas estaban muertos de miedo. 
Todo era complejo, aunque estaba completo 
en los espejuelos de la mesa donde el hombre estaba tenso 
entre las flores de su propio huerto 
que en jarrones perfumaban la casa y todo su cuerpo 
allí permaneció perplejo. 
Arengas  repetidas tan presentes en su vida 
a merced de sus sueños ahogados 
en un amanecer  solitario  y lento
mientras su insomnio pastoreaba madrugadas 
y en vientos de luna llena sentía el paso del tiempo 
dejando huellas descalzas con las palmas de sus manos 
estampadas en paredes enmohecidas en noches sonámbulas 
Preso del tumulto exterior lleno de espanto. 
por todas partes los vestigios olvidados que el viento se iba llevando 
con  lluvias de hojas secas que acababan en el último peldaño 
de una escalera de fieltro bajo la cual se guardaban 
los únicos platos de antaño.
Todo era culpa de aquel eclipse, decía ella para consolarlo 
y él tirado como un mújol azul plateado 
en una casa de náufragos con puro olor a quemado 
se abatía en el remanso de la decrepitud 
con alpargatas de desahuciado. 
                                                                            Malania

lunes, 26 de junio de 2017

LAMENTO LEJANO



Lejos de las serpentinas 
del laberíntico recorrido urbano 
en noche de luna quieta 
con la ilusión de las estrellas en canto  
al compás de las ramas secas 
lo vio, él estaba allí 
entre los tímidos rayos del sol naciente 
un turbio día de noviembre 
El zumbido cobrizo de las chicharras 
hacían más densa la penumbra selvática. 
Ella sabía que el horario de su vida 
no estaba subordinado 
a las leyes del tiempo divino 
sino a los ciclos propios 
de sus deseos y de su destino 
Lo vio, claro que sí
en una fecha 
la más grande fecha de la desilusión 
bajo un cielo pasmado de frío 
aspirando el aliento taciturno de malos presagios 
Y con la intensidad de la intemperie
su intemperie
solo pudo escuchar un  lamento lejano. 
                                                        Malania