sábado, 17 de marzo de 2018
LINA ADJETIVADA
LINA ADJETIVADA
Agraciada
Bonita
Corajuda
Delicada
Entusiasta
Fantástica
Gallarda
Hermosa
Impaciente
Jovial
K no es
Luminosa
LLorona
Musa
Ninja
Ñañosa
Osada
Portentosa
Quisquillosa
Ruidosa
Saludable
Tenaz
Unica
Vivaz
Y es una mascota increíble! Le gusta el agua del lavatorio.
Malania
viernes, 16 de marzo de 2018
ERMITAÑA
ERMITAÑA
Luce su
hermoso color
de doce pétalos
la flor
hojas
verdes la respaldan
la cuidan
del ardiente sol
Prefirió
vestir de amarillo
mientras otras
lucen de rojo.
entre
nardos y junquillos
caléndulas
y culantrillos.
No temas
pequeña flor
no estás
sola en el camino
si me
saludas al paso
siempre
estarás conmigo.
Malania
SIN HUMO
La noche
anterior se había llorado todo como en concierto, con gruesas gotas, relámpagos,
truenos y los gritos desesperados del loro de la vecina secuestrado en una
jaula bailarina al compás del vendaval. A
Estela le gusta salir a caminar antes de que salga el sol. Ese día viernes las
calles, algunas sin asfalto, adoquines ni cemento, estaban mojadas y serpenteadas
por charcos en la tierra roja. Un perro pequeño que dormía bajo un canelo la
siguió acompañándola hasta una casa sin verjas, aparentemente abandonada y allí
se quedó al resguardo de un alero. Los ladridos de otros perros tras rejas y
muros daban aviso del paso de la mujer por aceras y calles. A ninguno se le
ocurrió ser cómplice del silencio que ella hubiera querido conseguir durante su
paseo de paso apresurado. Estela
caminó hasta el final del camino donde termina el barrio en el que vive desde
no hace mucho tiempo, por las calles desiertas, inundadas por el aroma de hojas
húmedas de cientos de árboles que ofrecen su sombra cuando el sol arde a mediodía
y siesta. Las flores silvestres matizan el aire fresco y puro de otro amanecer
sin humos ni gases tóxicos. Una flor amarilla solitaria se balancea como
saludando a su paso, la contempla, la fotografía y continúa el camino hacia su
casa. Una hora basta para la caminata del día. Por
suerte el loro de la vecina está vivo en su jaula cubierta esta vez por una
gran hoja de palmera.
Malania
domingo, 11 de marzo de 2018
COMO SAUCE
Silencio eterno, sepulcral. ¿Él la hacía culpable de la muerte de un ángel? ¿Tendrá algo que ver? Ella desconocía los motivos de su ausencia. Él colocó duras barreras como para no verla desde su cima, aunque no se daba cuenta que ya no era sino un profundo pozo en el que se había sumergido para no verla, para no sentir de cerca la verdad del amor que los envolvía. Porque él también la quería, pero a pesar de eso la había hecho culpable; a alguien había que echarle la culpa, ¿no?
La frecuentaba... y ¿era pecado?. Prefirió dejar de sentir su aroma, sus manos untadas en aceite de almendras vagando suavemente por los surcos de su espalda, viajando hasta los más recónditos poros de su cuerpo. Porque también él se sentía culpable por no haber dicho no desde un principio, a ese amor que era imposible que perdurara. Ella se iría algún día, otros amaneceres la esperaban. Él no podía ofrecerle techo porque el que tenía ya estaba ocupado, habitado por aromas de alguien que a él no lo llenaba.
Prefirió establecer barreras, esas que tienden a congelar el amor para mantenerlo intacto, y lo logró. Ella se fue y no lo olvida, ¿cómo olvidar? Y aún así, ¿él la hace culpable? es que lo delata su eterno silencio.
Estela todavía siente que lo ama, extraña sus saludos madrugados, sus mensajes cotidianos. Es que no hay ni habrá otro igual, es único. ¿Ella será culpable de ese amor imposible? Lo cierto es que nada tuvo que ver con la muerte de un ángel, ese que él tanto quiso ver y no pudo.
El sauce llora, Estela también.
Malania
La frecuentaba... y ¿era pecado?. Prefirió dejar de sentir su aroma, sus manos untadas en aceite de almendras vagando suavemente por los surcos de su espalda, viajando hasta los más recónditos poros de su cuerpo. Porque también él se sentía culpable por no haber dicho no desde un principio, a ese amor que era imposible que perdurara. Ella se iría algún día, otros amaneceres la esperaban. Él no podía ofrecerle techo porque el que tenía ya estaba ocupado, habitado por aromas de alguien que a él no lo llenaba.
Prefirió establecer barreras, esas que tienden a congelar el amor para mantenerlo intacto, y lo logró. Ella se fue y no lo olvida, ¿cómo olvidar? Y aún así, ¿él la hace culpable? es que lo delata su eterno silencio.
Estela todavía siente que lo ama, extraña sus saludos madrugados, sus mensajes cotidianos. Es que no hay ni habrá otro igual, es único. ¿Ella será culpable de ese amor imposible? Lo cierto es que nada tuvo que ver con la muerte de un ángel, ese que él tanto quiso ver y no pudo.
El sauce llora, Estela también.
Malania
lunes, 26 de febrero de 2018
ESE SILENCIO
FEBRERO 2018
Una luz, mi casa me espera
en ella mis plantas, mis huellas
el perfume del césped recién cortado
el agua del río al borde de la costanera
la noche oscura para dormir tranquila
y del gran silencio tu estela
ese silencio que me regalas a diario
ese silencio que hiere
y se esconde tras la luna llena.
Elsa
sábado, 6 de enero de 2018
FELIZ DÍA DE REYES
Hay momentos en la vida que son inolvidables como el Día de Reyes No recuerdo mi primer regalo pero sí el último, un corte de plumetí no más de un metro (yo era muy flaquita y así me llamaban en mi adolescencia: "Flaquita") La tela de color verde claro con círculos blancos, pequeños. Mi hermana mayor se encargó de confeccionar un hermoso vestido. Este día me trae mucha nostalgia, y una leve brisa me hace sonreír cuando también te recuerdo a ti. ¿Esa brisa vendrá desde donde estás? . Aun te recuerdo y te quiero.
Elsa Luchechen
Elsa Luchechen
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