domingo, 29 de octubre de 2017

VESTIGIO


Con desgarbo 
quejoso e irritable 
vivía momentos quiméricos 
sin conmoción alguna. 
De vez en cuando 
por las noches 
escudriñaba calles
plazas y parques 
con suspicacia gris.
Y en una de esas noches lluviosas 
los charcos pestañeaban
a la luz de una enojosa luna 
los autos como locos pasaban
y lo bañaban 
como si fuera a estar frente 
a una ola de acantilado.
Ella lo vio 
cuando fue a buscar 
las tachas doradas
de su viejo bolso olvidado
del que ni siquiera quedaban 
vestigios oxidados. 
                                   Malania

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