Hay momentos en la vida que son inolvidables como el Día de Reyes No recuerdo mi primer regalo pero sí el último, un corte de plumetí no más de un metro (yo era muy flaquita y así me llamaban en mi adolescencia: "Flaquita") La tela de color verde claro con círculos blancos, pequeños. Mi hermana mayor se encargó de confeccionar un hermoso vestido. Este día me trae mucha nostalgia, y una leve brisa me hace sonreír cuando también te recuerdo a ti. ¿Esa brisa vendrá desde donde estás? . Aun te recuerdo y te quiero.
Elsa Luchechen
sábado, 6 de enero de 2018
sábado, 23 de diciembre de 2017
FELIZ NAVIDAD
¡FELIZ NAVIDAD!
Para ti, para mí
para todos.
Gracias amigos y amigas
por estar siempre
con o sin Navidad.
Gracias a la vida
por un año más.
Siempre le pido a Dios
por tu bienestar.
Hoy desperté temprano
poco más de las cinco
madrugada
te busqué...ya no estabas
habrías ido en busca del café
compañero de lectura
de los diarios de las mañanas.
Ya no escribo más
se me anuda la garganta
y mis pupilas se humedecen
mi corazón late más fuerte
y mi alma se estremece.
Por hoy este saludo
y mi pensar puesto en ti
con la eterna pregunta:
Dónde estaremos mañana?
Tú allá y yo aquí.
Pero donde quiera que estés…
Para ti, para mí, para todos
¡FELÍZ NAVIDAD!
Malania
domingo, 17 de diciembre de 2017
¿POR QUÉ AMANEZCO PENSANDO EN ÉL?
No lo ha visto desde aquel
mediodía que se separaron.
Con un corazón impío y mirada
exánime
él ha colocado vetas
abismales
entre su espíritu y el mío.
No queda más que el crujir de hojas secas
y un matorral espinoso en el
camino
entre las paredes rocosas y sin brillo.
Elsa Luchechen
jueves, 14 de diciembre de 2017
ESPERANZA
Avanzó desde el sótano
oscuro
entre objetos de bordes filosos
y húmedas esquinas
entre espacios vacíos
y amontonamientos mustios
entre maderas de roble
y fajas de nogal y lino
entre cobre y hierro
y chapas de metal sin
brillo
entre duelas agujereadas
mal clavadas y
destempladas
entre escuerzos sedientos
y vestigios de anillos
atravesando el portal
con libre albedrío.
Avanzó y avanzó,
y así pudo salvar las
penas
y su destino fallido.
Malania
PERFUME MILAGROSO
Iluminaba una luz fría
el espejo del invierno
la luna llena se desvanecía
entre las últimas estrellas del cielo.
Un hombre se abrió paso
en un bosque erizado de malezas
la esperanza desaparecía
en hilos de humo por la chimenea.
La debilidad revoloteaba
y resquebrajaba su interior
la tristeza lo embargaba
había dolor en su corazón.
Por el cielo, el viento
las nubes desparramaba
y al capricho del aire
la nieve caía espesa y volaba.
El hombre sin son ni adornos
su construcción sofocaba
por la tierra y por el aire
los cimientos derrumbaba.
Desde los muros llegaban
los estentóreos sonidos
del revoloteo de mariposas
y de los pájaros aún dormidos.
De un único adorno florido
perfume silvestre manaba
uno de los pájaros cortó
con su pico una flor morada.
Y a través de la ventana boscosa
donde vivía el modesto hombre
al que solo le quedaban
cabellos blancos y ojeras pronunciadas
depositó la bella morada
desparramando los pétalos
sobre sus labios resecos
al despuntar la alborada.
El perfume lo despertó
con un cosquilleo en los labios
la humedad del rocío lo cubrió
curando el mal que lo asechaba
por un misterioso milagro.
Malania
martes, 28 de noviembre de 2017
AGUJEROS
AGUJEROS
Las mañanas sin tu saludo
se vuelven sordas
no transmiten nada
ni el eco de mis aventuradas palabras
Es
como pasar de la luz del sol
a
la sombra fría de la luna
es
como ir y venir entre negras rocas
con
hierba crecida y agujereada
por
los escarabajos que pululan
o
las orugas que se esconden
entre
las hojas marchitas y oscuras.
Así
vive mi alma en un túnel de dolor
sin
tus respuestas que alienten razón alguna
para
dar sentido a volver algún día
y
poder ver el generoso sol
desparramando
su dorada calidez
sobre
las montañas de tu vida y la mía.
Malania
jueves, 23 de noviembre de 2017
MELLA
MELLA
Aguardaba que saliera la luna
pero el viento la había tapado con las nubes.
El objeto de su vida se marchitaba en una tuna
y no adornaba el aire el sonido de su bugle.
El fuego de su cuerpo ya no doraba piel alguna
pero su pasión florecía detrás de una cortina de tules.
La oscuridad relucía por una ventana de vidrios fume
rasgada por puñales de oro viejo sin fortuna.
El escaso resplandor de estrellas lúgubres
ahondaban la mella de su ánimo en pugna.
La monserga había llegado a la cumbre.
Malania
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